Brasil, por los palos. Colombia, por James / by Marcela Perez

James Rodríguez celebra su primer gol en la victoria de Colombia por 2-0 sobre Uruguay en el Estadio Maracanã de Río de Janeiro, en un partido de octavos de final del Mundial Brasil 2014 disputado el 28 de junio. Rodríguez convirtió ambos goles.

James Rodríguez celebra su primer gol en la victoria de Colombia por 2-0 sobre Uruguay en el Estadio Maracanã de Río de Janeiro, en un partido de octavos de final del Mundial Brasil 2014 disputado el 28 de junio. Rodríguez convirtió ambos goles.

No le sobró nada a la seleção de Felipão. De hecho, le faltó mucho fútbol para eliminar a una brava selección chilena. Tanto es así que por tercera vez en su riquísima historia en los Mundiales, la selección verde-amarelha debió apelar a los penales para superar a un rival.

Chile se va del mismo modo que en sus últimos tres mundiales, eliminado por Brasil, aunque las sensaciones de esta caída de la Roja son muy distintas a las eliminaciones de 1998 (4-1) y 2010 (3-0). Chile ha crecido y quizás esta sea la mejor expresión futbolística de su historia. El paso de Bielsa y Sampaoli ha dejado una profunda huella en el país andino. Aún así, el final en la soleada tarde de Belo Horizonte volvió a ser amargo. Más amargo que nunca.

Brasil siempre supo que el rival era muy incómodo. Chile le dio muy pocas oportunidades al presentarle un equipo compacto, que en un principio quiso presionar lejos de Bravo, pero que en largos pasajes terminó apretado contra su área. Sin embargo, el partido fue muy emotivo e incierto. Ambos arqueros lucieron y sostuvieron a sus conjuntos hasta el final.

Los penales no son materia de análisis. Para llegar a ellos, Brasil contó con una mano que le dio el travesaño, al evitar el 2-1 de Pinilla en el cierre de la prórroga. En la dramática definición, el poste de la mano izquierda de Júlio César frenó el remate de Jara y allí se acabaron los sueños chilenos.

Así se desató la alegría brasileña, que quizás, al ver la eliminación tan cerca fue más alivio que alegría. Brasil está en cuartos, “por los pelos" y por los palos.

James; James Rodríguez

Colombia ya puede decir con orgullo que esta selección es la mejor de su historia. El cuadro cafetero llega por primera vez a los cuartos de final de un mundial por varios factores. El más sobresaliente de todos, porque cuenta con un crack como James Rodríguez.

Este fantástico número 10 que empequeñece la figura de una leyenda - quizás el mejor futbolista colombiano de todos los tiempos - como el Pibe Valderrama, dio cátedra en un templo del fútbol como es Maracanã. Sus cinco goles ya lo ubican como el máximo goleador del Mundial. No obstante este dato mayor, James no es solo un goleador. James es fútbol del más puro. Uno de esos jugadores especiales, que nacen muy de tanto en tanto, como tras el partido ratificaba el entrenador uruguayo, Oscar Tabárez.

Hablando del partido, Uruguay optó por el repliegue tras el golpe sufrido en las horas previas al juego con la baja de Suárez. En una postura de respeto, le cedió el balón y la iniciativa a Colombia. Ante los roces y los nervios, solo un golazo podía abrir el cotejo. Y ese gol llegó del pie zurdo de James a los 28 minutos. Uruguay buscó reaccionar, pero solo logró buenas llegadas cuando ya estaba en desventaja de 2-0 y el reloj apremiaba. Y si el primer gol fue obra de James, el segundo dejó la marca del excelente juego colectivo colombiano.

Solo en esa acción Pekerman pudo sacar provecho de los dos delanteros que alineó, puesto que la defensa uruguaya achicó espacios de un modo efectivo. Al jugar con dos puntas definidos, en la primera parte del partido Pekerman ubicó a James - con acierto - como un enganche clásico.

En la jugada del 2-0, Teófilo Gutiérrez bajó a buscar un pase de Cuadrado y encaró hacia el área. En el camino, Teo encontró a Jackson Martínez y allí se abrió la acción. Jackson jugó con Armero - libre. El envío sobre el área del lateral izquierdo fue a la cabeza de Cuadrado, quien a su vez asistió a Rodríguez para el gol. En una jugada en la que participaron un lateral y los cuatro jugadores del ataque, Colombia expuso la clase de su equipo y el carácter de su juego: colectivo y sin egoísmos. Obra y gracia de Pekerman.

A pesar de todo, cuando la eliminación se acercaba, Uruguay expuso su mejor cara. Quizás de rabia, quizás de orgullo y pasión. Allí Colombia respondió con una defensa que ha ido creciendo con el correr de los partidos y con un arquero, David Ospina, que se ha convertido en uno de los más seguros del Mundial.

Colombia no tiene techo y Brasil, su próximo rival, lo sabe bien. Estar en cuartos de final tiene sabor a gloria para el pueblo cafetero, pero uno se va de Maracanã con la sensación de que Colombia aspira a algo más.

A estas alturas ya no se trata de un sueño. Colombia se ilusiona por motivos concretos y porque su equipo juega muy bien. En un cuadro muy parejo la diferencia la marca un tal James, y no Bond. Se trata de James Rodríguez, con nuestra jota y nuestro modo criollo de pronunciar y sentir el fútbol.