Brasil y Alemania, con el peso de su historia / by Marcela Perez

David Luiz ejecuta el tiro libre que se convertirá en el segundo gol de Brasil ante Colombia. Brasil se impuso por 2-1 en el duelo de cuartos de final del Mundial Brasil 2014 celebrado el 4 de julio en Fortaleza.

David Luiz ejecuta el tiro libre que se convertirá en el segundo gol de Brasil ante Colombia. Brasil se impuso por 2-1 en el duelo de cuartos de final del Mundial Brasil 2014 celebrado el 4 de julio en Fortaleza.

Hay circunstancias del fútbol, donde a la hora de discutir el porqué de un resultado, se llega un inequívoco punto sin retorno ni respuestas. Cuando las diferencias entre dos equipos son mínimas, generalmente la victoria suele ser para el más grande. Ya sea por el peso de la camiseta o por circunstancias cercanas a la fortuna o a la experiencia.

 

Colombia y Francia no fueron menos que Brasil y Alemania, no obstante, el valor de la rica historia de los vencedores resultó suficiente argumento como para que los grandes arribaran a un choque semifinal que de "semi" solo tiene el capricho del calendario.

 

Bendito balón detenido

 

Tanto Alemania como Brasil avanzaron hacia su duelo del martes en Belo Horizonte gracias a goles anotados en jugadas de pelota quieta.

 

Si hablamos de aspectos del juego, Alemania no superó a Francia; de hecho los germanos tuvieron 8 disparos a puerta contra 13 de los galos. Obviamente, las estadísticas no son más que un dato anexo. El equipo alemán, más acostumbrado que su rival a estas instancias, supo golpear primero y mantener después. En un partido muy táctico y de gran presión territorial, a los "Bleus" les costó marcar diferencias a través de su habilidosos (Pogba, Valbuena, Benzema, Griezmann). Aún así, en un partido cerrado y condicionado por el calor de las 13 horas, Francia no fue menos que su adversario.

 

El juego alemán no fue brillante. Luego del gol inicial de Hummels (13 minutos), Alemania desplegó un notable orden táctico (líneas muy juntas y equipo muy corto). Para doblegar ese sistema se necesita de mucha velocidad y mucho frenesí; Francia careció de ambos argumentos y por ello se marcha a casa.

 

En un partido de escaso vuelo, en los vencedores solo fue posible rescatar la entrega de Müller, la verticalidad de Kroos o la sobriedad bajo palos del inmenso Neuer. Con esos sustentos, sumados al gol de Hummels, los germanos vuelven a decir presente en una semifinal mundialista - por cuarta copa consecutiva. Todo un récord que marca la eficiencia alemana, aún cuando la "Mannschaft" solo brinde performances frugales como las de Maracanã.

 

Brasil, por la fuerza

 

Más agónica aún fue la victoria de Brasil. Esta vez no hubo llantos de angustia, pero sí sobraron quejas ante cada falta, exageraciones, gesticulaciones de Felipão y hasta una cara extraña: Brasil acabó pidiendo la hora en un Mundial que parece estar “diseñado” para que los locales se lo queden.

 

Como bien dijo Pekerman, el técnico del cuadro cafetero, ganar es lo único que vale a estas alturas. Aunque cabe soslayar que Colombia fue un adversario tan serio que terminó obligando a Brasil a cometer 31 faltas (contra 23 de Colombia), una de las mayores cifras para un equipo en un partido de este Mundial.

 

El gol inicial de Thiago Silva colocó en desventaja a Colombia por primera vez en el torneo. Ante la obligación del resultado, sobresalió nuevamente la figura de James Rodríguez, aunque en este caso al “10” se lo notó más solo que nunca (y muy retrasado en el campo), puesto que ni Cuadrado, Teófilo Gutiérrez o Ibarbo resultaron estar a la altura del - hasta hoy - mejor jugador y goleador de Brasil 2014.

 

El arbitraje tampoco ayudó a Colombia. El Español Velasco Carballo fue muy permisible ante la dureza y la repetición de faltas sobre James y Cuadrado (seis sobre cada uno, cuya mayoría fueron al inicio del partido). Entonces, el juego no fluía; así Brasil llegó más que su rival en el primer tiempo.

 

Ramos relevó a Ibarbo en el complemento y Colombia pareció ganar fuerza ofensiva. El equipo cafetero se adelantó en el terreno y arriesgó más. Sin embargo, el hasta hoy brillante Ospina, regaló demasiado su palo en una falta frontal y lejana que David Luiz ejecutó con la mejor tradición brasileña. Eso supuso el 2-0, a los 69 minutos. Quizás ese haya sido el único detalle de estilo en el que los locales nos ratificaron que el que estaba en la cancha era Brasil, aunque el recordatorio solo llegó a través de un disparo de tiro libre (magnífico y decisivo).

 

Pekerman quemó entonces las naves apostando por Bacca y Quintero. Aún con poco para el final, ambos sintonizaron perfectamente el tono en el que había que jugar. Por ello Colombia descontó a través de James (penal cometido a Bacca que pudo suponer la expulsión de Júlio César y solo fue amarilla para el portero) y luego echó el resto. Obviamente no le alcanzó.

 

La selección colombiana puso de pie a todo un país como hace mucho tiempo no sucedía, al concretar la mejor actuación de su historia de la mano de James Rodríguez. Mucho mérito también ha tenido Pekerman, quien tristemente, al igual que en 2006, volvió a quedar eliminado en cuatros de final por un equipo anfitrión.

 

El telón cae para Colombia y Francia. Se van sin haber sido menos que aquellos equipos que los eliminaron. Aunque suene duro, para que Brasil y Alemania sigan en competencia acabaron pesando los colores.

Como nota negativa solo quedó la preocupación por la lesión de Neymar, retirado en camilla luego de una dura falta de Zúñiga.

 

Al final de la noche en Río, la euforia era tan grande que no había rastros de angustia. Hasta el Cristo del Corcovado estaba iluminado de verde y amarillo.