Argentina acaba con 24 años de frustraciones / by Marcela Perez

Gonzalo Higuaín celebra el único gol en la victoria argentina ante Bélgica, en un encuentro válido por los cuartos de final del Mundial Brasil 2014, disputado en Brasilia el 5 de julio. Foto: Gabriel Piko/PikoPress (gabrielpiko.com / @gabrielpiko)

Gonzalo Higuaín celebra el único gol en la victoria argentina ante Bélgica, en un encuentro válido por los cuartos de final del Mundial Brasil 2014, disputado en Brasilia el 5 de julio. Foto: Gabriel Piko/PikoPress (gabrielpiko.com / @gabrielpiko)

Carlos Salvador Bilardo, con su particular estilo, le dio al fútbol argentino una época brillante a nivel de selección mayor. En su pasaje de ocho años al frente del equipo nacional, el “Narigón” logró un Campeonato del Mundo (México 1986) y un Subcampeonato (Italia 1990).

Pese a los buenos resultados en Mundiales, Bilardo fue muy discutido, al ser “acusado” de traicionar el paladar futbolístico de toda una nación. No obstante a contar con el mejor Maradona, Bilardo dirigió un fútbol táctico y utilitario, donde la premisa más importante era la de defender y luego atacar; primaba el valor del resultado por sobre la belleza del juego.

Al venir la selección del lirismo de César Luis Menotti, las críticas casi le cuestan el trabajo antes del Mundial del 86. Sin embargo, los resultados lo sostuvieron. Bilardo sabía que para competir de igual a igual con los europeos no alcanzaba con aquella idea romántica de hacer “la nuestra”. La premisa era prepararlo todo hasta el más mínimo detalle. Hoy, un alumno suyo (Alejandro Sabella) logró acabar con 24 años de frustraciones al posicionar a la Albiceleste nuevamente en la última semana de un Mundial.

Julio Grondona, líder de la AFA desde 1979, es un hombre absolutamente pragmático. Capaz de pasar de Menotti a Bilardo, el veterano dirigente de Sarandí trazaría la línea sucesoria con Basile, Passarella, Bielsa, Pekerman, Basile (nuevamente), Maradona, Batista, hasta llegar a Sabella, al cabo del fracaso en la Copa América 2011.

Hasta elegir a “Pachorra” (manso, tranquilo, en lunfardo), Grondona había buscado infructuosamente a alguien que supiera competir en Mundiales. Hoy parece haberlo encontrado.

Pero mientras Bilardo no necesita de una reivindicación, puesto que la historia siempre guarda un lugar especial para los vencedores, Sabella sí necesitaba un respaldo a su labor, pese a haber conseguido resultados fantásticos desde que se hizo cargo del equipo. Aunque no ha obtenido títulos, Sabella posee un porcentaje de triunfos del 73,69 % - sexto mayor de la Albiceleste en todos los tiempos y el mejor desde los años 60.

No obstante, la crítica lo castigaba por la particular forma de elegir a sus jugadores (en un número amplio han pasado por Estudiantes de La Plata) y por sus tácticas conservadoras. Hasta ahora, más allá de algún susto, como contra Suiza, todo le ha salido bien. Si hasta José María Basanta (cuestionado por el público en los amistosos previos con una irónica pancarta que decía “traé Garotos”, como simbolizando que a Brasil venía de vacaciones) o Enzo Pérez han ingresado y rendido a la atura de las circunstancias en el triunfo de hoy ante Bélgica por 1-0.

No caben dudas que el entrenador está iluminado. Cuando más se cuestionaba a Higuaín, el Pipa justificó su presencia en el equipo titular con un golazo que selló la victoria más dulce en 24 años en Mundiales. Argentina, que no superaba a un rival europeo en un duelo eliminatorio en Mundiales desde la final de 1986, ha sido capaz de derrotar a dos equipos del viejo continente en un período de cinco días.

Ante Bélgica, Argentina corrigió muchos detalles que también llevan la marca del entrenador. Fue un equipo más corto, más ajustado, más armónico y más equilibrado. Dictó el compás del juego por 85 minutos. En los diez finales se tiró demasiado atrás, cayendo en viejos vicios de líneas muy retrasadas y pelotazos al rival que no ayudaron a nadie más que… al rival. Aparte de la correcta decisión de mantener a Higuaín, Sabella acertó con el ingreso de Biglia (en lugar del “lírico” Gago) y el del mencionado Basanta. El sólido equipo aún pudo sacar el complejo partido adelante tras la sensible baja de Ángel Di Maria, quien ya no podrá jugar por el resto del Mundial.

Quizás Bélgica se haya desfondado en aquel “partido al estilo del barrio” con Estados Unidos. Los belgas ya no fueron los mismos de partidos anteriores. Les faltó energía, fluidez y hasta audacia. Son jóvenes y aprenderán. En el duelo de Brasilia solo preocuparon a Argentina con centros y pelotazos desesperados.

Habiendo cumplido su antepenúltimo objetivo, que era el de quedar entre los cuatro primeros, Argentina tiene ahora por delante a Holanda, protagonista de recuerdos opuestos, como los de 1978 y 1998. La imagen gloriosa tiene la cara del “Matador” Kempes como emblema en la final del 78. La borrosa es la eliminación del Mundial de Francia en Marsella con el golazo de Dennis Bergkamp ante Carlos Roa.

Hoy Holanda le rompió el corazón a Costa Rica en los penales. Con el arco no pudo gracias a la labor impecable de Keylor Navas. El gigantesco arquero del Levante deja el Mundial con un dato escalofriante: hubo que patearle diez veces a puerta para marcarle un gol. Navas detuvo 21 de los 23 remates que le efectuaron en Brasil 2014.

Al chocar impotentemente con Navas, Holanda apeló a la astucia de van Gaal para  vencer a los Ticos. El entrenador, en “insólita” movida, se guardó un cambio hasta el minuto 120 para reemplazar al arquero Jasper Cillessen por Tim Krul, un especialista en penales que acabó con el sueño costarricense.